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miércoles, 31 de diciembre de 2008

Kashi Vishwanath Express


Cruce de trenes a mitad del camino hacia Varanasi

Volvamos atrás en el tiempo y el espacio. Estamos en Siliguri hace una semana, recién llegados desde Darjeeling. Hemos llegado ya anochecido y despues de lo mas importante, donde poner el huevo, nos vamos directos a la oficina de reservas de la estación de trenes de Siliguri. Unas preguntas a una hindú que atendia simultaneamente a tres personas distintas tras una ventanilla nos llevan al interior de la misma oficina donde un hindú hacia cuentas en un libro mayor. Tras una espera no demasiado larga, en la que estuve tentado de prestarle mi calculadora al verlo hacer las cuentas de memoria y moviendo los dedos, cuantas de seis cifras y varias decenas de sumandos, como decía termino por atendernos. Dada la hora y las ganas de irnos a cenar, con breves palabras le expusimos a donde queríamos llegar, "ai nid a trein tu Varanasi mister".
Unos golpes de teclas, consultas de los libros de composiciones de trenes y la respuesta nos llega poco convincente. La unica combinacion que encuentra supone un viaje de 22 horas (mas retrasos) para salir al día siguiente por la mañana. Insistimos en que busque otra combinación de menos horas y reitera que "Biruli birula, lakilaki lakila" (o algo así) eso es lo que hay.
Nos vamos poco convencidos para volver a la mañana siguiente a ver que hay y de camino a la cena se nos ocurre preguntar en alguna de las múltiples oficinas de reservas de viajes que hay cada cinco metros, que es justo el ancho de los locales que ocupan. Sabemos que habrá que pagar comisión por ello pero nada se pierde por preguntar. Asi preguntando acabamos por enterarnos del truco para conseguir billete en el tren que te convenga, consiste en comprar un billete desde una o varias estaciones anteriores a tu punto de partida y hasta alguna estacion posterior a tu destino, con ello consigues mas puntos para conseguir la reserva y de paso incrementarle la comision al agente de viajes que te sonríe moviendo la cabeza afirmativamente al modo hindi (traducido) "si, si mensahib, tu jandred forti rupi del ala por el truco del almendruco, mister".
Dada la urgencia por salir de aquel nudo de comunicaciones acabamos por comprar el billete para salir dos días después a la mañana y así aprovechar el viaje de noche para ahorrarnos otra noche de hotel y disfrutar de las delicias del viaje en el Mahananda Express. (nota del escritor, ver la entrada correspondiente ya publicada)
Al día siguiente, ya sin ningún tipo prisa, nos dirigimos al mostrador de reservas para comprar el trayecto de salida desde Varanasi y así tener los billetes ya comprados. Para ahorrar esperas llevamos hechos los formularios para confirmar el trayecto, viajeros, nombre de nuestros padres y motivo del viaje. nos indican por señas que se abrirá una ventanilla para esos menesteres y alli nos apostamos ambos, codos en ristre ocupando un metro y medio del mostrador para evitar que la persona que nos atienda tenga a su vez que atender a otros tres o cuatro hindúes con mucha prisa y mas cara. Vemos aparecer al funcionario de los ferrocarriles, una persona joven y aseada, que se sienta, arranca la maquina y sube la mirada hacia la ventanilla que ocupamos.
En un descuido del domador de leones, el tigre de mompracem salta la barrera que suponemos infranqueable y le mete el brazo por la ventanilla al funcionario soltándole un par de papeles y una retahíla de términos que solo el atento funcionario entiende. O casi, pues Juan a mi lado, cada vez mas colorao de indignación por la hábil finta del hindú y el cuele correspondiente.
Un cruce de palabras entrambos que tampoco entendí pero que intuí poco amable, un cerrar filas por si alguien quisiera aprovechar el desconcierto, un par de miradas furiosas de los bárbaros del oeste (nosotros) y el atento funcionario, con una eficiencia digna del mejor de los currelas, ese al que al final van todas las tareas que los demás hacen como que no saben hacer, y ya tenemos un billete para el día 20 que sale a las 13:45 desde Varanasi Juntion, la estación de la mismísima ciudad, el tren se llama Kashi Vishwanath Express.

Viajemos en el tiempo de nuevo, hoy es día 20 de diciembre, son las 12:00 y estamos dando vueltas por Varanasi buscando una oficina de correos para comprarle sellos a las postales que llevamos en las manos, reblandecidas estas por el sudor que nos corre por todo el cuerpo. Después de casi media hora encontramos una post office y raudos nos dirigimos a la ventanilla cuyo cartel, garabateado a mano con un rotulador, reza: "only foreingers, sales stamps"
Lo malo de hacer preguntas obvias es que recibes respuestas que no lo son tanto, si metes la cabeza por esa ventanilla para preguntar si es allí donde venden sellos acaban respondiéndote, "Sorry sir, no stamps, to the central post office", para que sigas disfrutando de las vistas de esta ciudad tan sagrada. De nuevo a buscar, preguntar, buscar y reír, porque si no te ríes estas perdido. El caso es que eran ya las 12:30 casi cuando encontramos por fin la oficina central de correos y se nos habían adelantado algo así como trescientos setenta y siete hindúes con una paciencia infinita para las colas, tanto en un extremo como en el otro, eso contando con los que se escurrían buscando cualquier despiste para colarse como si no fuera con ellos eso de esperar pacientemente. Karma.


Un tren infinito tragado por la bruma, también infinita

Visto lo visto y la hora que era, decidimos mandar las postales de Varanasi desde Delhi que nos quedaba mas cerca, así que a correr para el hotel, liquidar la cuenta, recoger a toda prisa el petate y los ajuares (se nos olvido allí el sagrado papel higiénico, doble capa, extra suave y perfumado, la ultima reserva de papel original del terruño) y a salir por patas a sortear con hábiles regates a todo quisque que pretenda sacarnos los hígados por un viaje de 3 kilómetros. Por fortuna nos sale al paso un tipo que hizo gala de poca codicia y nos gano para el trayecto hasta la estación, se gano por ello la correspondiente propina.
Varanasi Juntion tiene 9 andenes y los recorrimos todos desesperados por no perder un tren que no reconocíamos por ningún lado, le preguntaban a uno y te mandaba al anden 9, le preguntabas a otro y te mandaba al uno, teníamos allí a los hindúes haciendo apuestas a ver quien reventaba antes de puro agotamiento, son muy aficionados a las apuestas por aquí. Eran las 13: 40 y teníamos el rostro desencajado, sudoroso y congestionado. La desesperación pintada en dos pares de ojos muy abiertos e inyectados en sangre.
Me fijo que hay un hindú muy trajeado y le veo una chapa en la camisa que pone algo sobre información turística atendiendo a unos guiris como nosotros, una chica me reconoce, coincidimos una vez en Delhi en el Raju Internet y nos saludamos afectivamente. Nuestro tren llegara con cuatro horas de retraso. !!!Esto es la India!!! No te apures y olvida las prisas, los perjudicados serán solo los apostadores que tendrán que buscar otra cosa con la que apostar. (continuara)
A partir de aqui escribo desde mi casa, he conseguido llegar hasta ella a pesar de no traer pasaporte, solo un salvoconducto que nadie parece reconocer cuando lo enseño en los múltiples controles por los que hay que pasar para llegar hasta aquí y el único donde podrían reconocerlo, al llegar a Málaga, ni me lo pidieron, cosas del espacio Schengen.

Salud.

viernes, 19 de diciembre de 2008

Nubosidad variable

Visto que el informe del meteorologo de turno no nos era favorable ni siquiera para asomarnos a la colina del Tigre, meternos hacia Sikkim para tener gravitando sobre nuestras cabezas amenazas de mal tiempo nos hizo tomar la determinacion de salir de najas buscando otros destinos, volveremos en otra ocasion. Si el tiempo y la autoridad lo permiten, empleando el simil taurino.
Tras 3 dias en el hotel del descalabro, que teniamos pagado desde el primer dia, quizas sea esa la causa de no obtener demasiada ayuda por parte de sus gestores, nos traslafdamos a otro hotel a 5 metros y con un nombre similar. The Old Bellevue Guest. Mas barato y con vistas al valle de poniente, siempre que la nube se aparte un poco. Nos permitimos alli el lujo de almorzar un dia sentado a la mesa y contemplando el paisaje que la bruma despejaba de vez en cuando. La comida en Darjeeling nos fue especialmente grata en dos lugares, populares ambos, el primero que ya relate (aunque no fue el primero de los dos) y el de la primera cena en el pueblo donde nos pusimos tibios a Paneer Butrter Masala, un guiso con queso del terruño, !!!mi primera comida consciente con queso!!! todo un descubrimiento para sorpresa de juan que ya me conoce, a mi y a mis neuras.
Ese dia cenando no podia imaginar lo que iba a cambiar nuestro vuiaje a la mañana siguiente. No supimos leer los signos y señales que se nos pusieron por delante. La ultima noche en Delhi, con Laura y Emilio, nos pusieron por delante un libro con imagenes propias y una frase al pie de las mismas, le endosaban el libro a toda persona con la que su camino iba cruzandose dandole la oportunidad de leer la frase y de expresarse a continuacion. Algunos mandaban un saludo, otros un sesudo razonamiento, los mas deseos de suerte y felicidad, todo ello en variopintos idiomas frutos de los encuentros. La frase que nos toco fue "Tienes que construir una puerta para que la oportunidad pueda llamar a ella" a la que recuerdo respondi que la mejor puerta es la que queda cuando abates los muros que te rodean pues ello te hace mas libre (o algo asi), Juan trasncribio parte de una letra de un tema de los Doors, la cancion que dio origen precisamente a su nombre y que habla sobre puertas que hay que abrir mientras que otras hay que dejarlas cerradas.
Toda una premonicion de lo que nos sucederia 1738 Km y 3 dias mas tarde.
Asi que tras cinco noches pasadas en Darjeeling, abandonada ya la esperanza de ver aparecer el pasaporte a cambio de recompensa decidimos que el sexto dia era el dia de bajar al llano, la bruma y al calor de nuevo.
Aqui necesito ponerme la nariz de payaso, fiel compañera, para relatar lo que solo son conjeturas que me pasaron por la mente en esos dias. Al principio crei que los truhanes eran los que quisieron vendernos el pasto, despues pense en el personal del hotel que sabia moverse en silencio, al final deposite mis sospechas sobre alguno de los turistas esquivos que alli habia, gente incomunicativa, especialemte un tipo con rastas y silencioso, pues en mi experiencia solo me han robado occidentales alla donde fui, gente que se cree fuera de toda sospecha al recaer estas sobre los locales, asi consigues estirar su viaje a costa del incauto vecino de alojamiento. Esto solo son conjeturas, por ello os lo escribo con mi bonita nariz de plastico rojo para sorpresa de los presentes. (cumpliendo con las normas que el viaje nos ha echo crear como valvula del buen rollo)
Salud

jueves, 18 de diciembre de 2008

Dicembre es el mes de mas clara atmosfera.

Salvo que las nubes que no deberian aparecer se nieguen a dejar el lugar para permitir al sol calentar las tierra. El tiempo se declaro en huelga general tambien, lo que nunca pasa acaba pasando por el peso de la probabilidad. Visto el nubarron en el que esta sumergida Darjeeling, pospusimos un dia la partida hacia Sikkim.
Nos informamos previamente que para ciertas zonas del lugar no era necesario el permiso previo, bastaba presentarse alli, en Gantok, la capital de la provincia, provisto de 3 fotos de carnet, donde aparezco sonriente y afeitado, la fotocopia del pasaporte con la correspondiente denuncia y algo de pelas pal sustento y pernocta.
Asi que poniendo en practica eso de "camaron que se duerme...", nos hicimos un plan alternativo para deambular por las cercanias esperando que el clima nos fuera mas propicio para los dias siguientes. Habiamos visto unas imagenes de un funicular que comunicaba el valle bajo con el pueblo y nos dispusimos a disfrutar del aereo viaje hasta unos mil metros por debajo de nuestra cota. Un paseo por calles circundadas de arboles de mangos entre otras especies y, como no, una perspectiva menos turistica. Durante el descenso hasta la estacion del telecabina, aun en nuestras mentes la resaca del robo, tirabamos de la nariz de payaso como sen~al de que: haciamos conjeturas, especulabamos, repetiamos un "y si..." y otras zarandajas, dejar a un lado los pensamientos no constructivos para que el viaje no se torciera. Encontramos el remedio perfecto en la nariz roja. Cada vez que uno decia algo que el otro considerara no constructivo, o una tonteria, le pedia que se pusiera la nariz. Funciono. Seguimos con ello, pero ahora suele ser porque decimos tonterias que nos hacen gracia, las especulaciones, los "y si hubiera...", etc, han dejado de estar en nuestro vocabulario del dia a dia. Nos reimos mucho y eso nos parece estupendo.
La bajada nos hizo pasar junto a un local para paisanos que vimos con bastantes comensales, a la vuelta decidimos tomarnos un te alli. Acabamos pidiendo momos que nos fueron servidos con un tazon de caldo muy rico y algo picante, la salsa de los momos tambien era picante, como debe ser, por algo aquel sitio no era para turistas. Al principio un poco suspicaces por el tema de las irregularidades gastrico/intestinales pero teniamos que superar eso y nos parecio, por la gente que alli trabajaba y sus clientes, que era el lugar idoneo. No nos equivocamos, los momos estaban de miedo, la salsa en su punto, el te caliente como el caldo que venia con los momos. Solo 26 rupias por una buena comida autentica, la que mas valoro, no por el precio, sino porque la expresion de los dueños del pequeño negocio estaban felcices de poder dar de comer a extranjeros como nosotros, algo que no debia ser habitual en ese local. No pudimos dejar de pagar algo mas de lo que nos pidieron, dos billetes de 20 eran poco pago a la satisfaccion que estabamos digiriendo. Cuarenta y ocho horas despues de esa comida aun la disfrutamos mas mientras comentabamos que seguiamos cagando sanos y fuertes.
Como el camino de vuelta era cuesta arriba y aun nos quedaba un buen trecho y pocas ganas de ir deprisa nos volvimos a entretener por el camino. Mirando unos liquenes de colores en el talud de tierra humeda, aparecieron unos sonrientes chavales que jugaban con un palo, un palo a secas, el mejor juguete del mundo. (para que luego digamos !!vivan los reyes magos!!)
Yo iba comiendome poco a poco un magdalenos que compramos el dichoso dia de la llegada. Un trabajo confitero muy sabroso, bien hecho, con materias a prueba de bombas, de hecho tras tres dias en su sobre de papel de estraza seguia siendo tan comestible y saboso como el primer dia. Pues eso, ibamos subiendo poco a poco, bromeando, todo felices, sobre lo desgraciados que eramos, cuando se nos echan en tropel los tres chavales para practicar el idioma de los barbaros (nosotros) sus ojos no se separaban del magdalenon, 300 gramos de puro bizcocho muy mantequillado y dulcificado con miel. Les di un cacho a cada uno pero eso fue poco, su mirada golosa era todo un poema, seguro que no lo habian podido comer nunca, comida para guiris fuera de su alcance.
Tuvimos que hacer un alto y sacar la practica navaja que habiamos comprado en Delhi para el viaje, cuatro en una, navaja, abrelatas, cuchara y tenedor, todo un invento practico en acero inoxidable por 100 rupias cada una.
Partir el pastel en cuatro trozos, uno para cada chaval y el cuarto para compartirlo nosotros. Una foto que espero pondremos proximamente os convencera de que merecio la pena compartir el pastel. Ojala los que cortan el pastel se dieran cuenta de eso mismo, compartir es bueno.
Tenemos que mirar la prevision del tiempo para la zona en los proximos dias. Queremos ir hacia el norte.
Salud

Huelga general en Gorkhaland


Una vez recompuestos los animos otras puertas se nos abrian, esto es tan grande que pararse ante una puerta cerrada era no solo una perdida de tiempo sino de energia (vital) asi que manos a la obra.
Pero hoy no, 11 de diciembre no era el dia mas propicio para ello, los paisanos de la zona, etnia Gurka (Gorkha) estaban de huelga general, sus reivindicaciones independentistas se complementaban con acciones de este tipo por toda la provincia, Sikkim y alrededores.
El seguimiento fue masivo, no habia ningun negocio, fuera de la hosteleria, que estuviera abierto, para muchos guiris no era mas que un desagradable inconveniente, nadie sabia donde desayunar ni comer ni comprar, para nosotros, tras el dascalabro de ayer, fue un dia de tranquilidad absoluta y tomamos la opcion de pasear a pie por la carretera hasta el pueblo de Goom a 8 km.
Fue un paseo estupendo con algunas anecdotas muy sonoras.
A la salida del Darjeeling hay un monasterio budista enorme, muy colorido y adornado como suelen estarlo este tipo de monasterios. Al volver de una curva cerrada te lo encuentras encima tuyo, un estridente sonido de campanas tibetanas, cuernos, timbales, cascabeles y voces nos recibio como una ducha. Tras una breve parada para la correspondiente foto seguimos nuestro paseo por la tranquila carretera con apenas trafico. El dia de huelga general ha conseguido que un paseo por la sinuosa carretera sea no solo reconfortante sino tambien muy tranquilo, ya no es necesario andar con mil terceros ojos para evitar el atropello, ni tampoco soportar el estridente sonido de mil bocinas tocando reiterativamente el claxon como si ello diera mas velocidad a las maquinas.
La curiosidad vino cuando nos dimos cuenta que cada vez que torciamos una curva desde la que se divisaba el monasterio, cada vez mas lejano, volviamos a escuchar el maremagnun de sonidos estridentes que surgia de su interior. Llegamos a la conclusion de que, o bien, habia un monje en una ventana provisto de prismaticos y que cuando nos veia aparecer por la siguiente curva, accionaba diligentemente el interruptor de algun sofisticado reproductor de ultima generacion, o bien que no necesitaba el instrumento optico y lo que hacia eran practicas de telepatia y otras extraordinaris percepciones fuera de nuestra limitada comprension occidental, todo para hacernos sentir mas en el ambiente que los turistas anhelan por estas tierras.
Caminando, con tranquilidad pero sin apenas pausas, respirar, beber,observar, saludar, solo haciendo las cosas importantes del camino, fuimos testigos de juegos de niños sin medios pero con imaginacion, grupos de mujeres Gorkhas en huelga de hambre, actividades cotidianas de gente sencilla, la vida al borde de la carretera. Mientras los turistan deambulaban perdidos por un Darjeeling cerrado, Juan y yo vimos a personas en su dia a dia, sin la pesadumbre del trabajo diario, vida dura pero de la que sacan todo lo que pueden. Un grupode niños jugando al tejo, sorprendidos y carcajeandose de un guiri como yo haciendo el payaso. Se nos ocurrio mientras planeabamos este periplo, llevar una nariz de payaso, la tipica bola roja de plastico, para darles a los niños algo distinto a dinero o caramelos, una sorpresa.
Las reacciones eran dispares, algunos te miran boquiabiertos sin comprender porque se me ponia tan roja la nariz, otros, quizas mas despiertos y/o informados, reian a mandibula batiente, la niña que jugaba al tejo, la que tenia que mover la piedra a pata coja por el entramado del dibujo pintado sobre el asfalto, apenas podia mantener el equilibrio de pura risa mientras yo gesticulaba delante suya para delicia de sus compañeros de juego. Ser un payaso endulza sobre todo el espiritu del que se ofrece, perder el sentido del ridiculo es terapeutico y rejuvenece, y de paso, te hace sentir distinto a tanto turista como por estas tierras acabas viendo. Ademas he sido payaso antes que viajero. Pero eso es otra historia.
A la vuelta del paseo nos recogimos para dormir temprano, nuestro horizonte para mañana era irnos a Sikkim, acercarnos a los gigantes de piedra. Y cambiar de hotel. (el nuevo el de la foto, Old Bellavue Guest, mas barato, amplio y con ventanas)
Salud

miércoles, 17 de diciembre de 2008

Moscas en el paraiso

El primer despertar en Darjeeling fue euforico, el dia anterior, tras una llegada alucinante, con la vision del Kangchengjunga dominando el paisaje, lo dedicamos como ya os escribi, a disfrutar sin mas.
Recogimos velas a una hora temprana tras una cena abundante y deliciosa. Paneer butter masala con arroz frito y verduras, acompañado de sendas cervezas frescas y espumosas. Mi primer contacto con el queso indio fue provechoso, no quedo ni pal ratoncito perez. !!!he comio queso!! (y no queria, oiga).
Lega la hora de dormir y con el buen ambiente que percibimos en el Bellevue, frente a a plaza ce Chowkasta, en lo mas alto de Darjeeling. Alojamiento regentado por tibetanos y con forrado de madera en las habitaciones, calentito, acogedor, un lugar para un merecido descanso de tan largo trayecto desde Delhi.
Tras la ducha matinal voy a colocarme los complementos, a saber, bolsa con pasaporte y tarjetas, el chaleco multibolsillos, pantalon con acoples ocultos y dinero en reserva, la camara al cinto.
El caso es que solo llegue a la camiseta interior antes de notar que algo faltaba en el paraiso.
"Juan, ?donde estan mi bolsa con el pasaporte?", "ya que se, busca por el suelo, se habra caido".
El que se cayo de la parra en ese momento fui yo y mis ciscustancias. Me rendi a la evidencia en dos minutos escasos, me habian firlado la bolsa en la misma habitacion. !!Drama!! , "!!Tragedia!!", "!!intriga!!" "!!Mecagonto!!"
Nos bajamos inmediatamente a ver al que llebaba el garito y todo sonrisas nos dice que nadie puede entrar en el hotel por la noche cuando nosotros mismos a la vuelta de cenar y de dar un paseo por la colina cercana, fuimos testigos de como unos muchachos nos siguieron por las mismas escaleras del establecimiento para intentar vendernos algo de pasto para jipis.
Alli enfrente, en la misma plaza, una oficina de la policia turistica donde vamos del tiron.
La actitud de no tener intencion de resolver nada nos da de golpe en la cara. Nos miramos y la resignacion nos rebota en los ojos. De nuevo al hotel donde el señor tibetano esta mas preocupado por que le firmemos el formulario de entrada y registro para que no le multen que por conseguir resolver la situacion.Volvemos a mirar en la habitacion y noto la falta de dos cacharros mas, menos importantes pero sin duda que un pelin jodida su falta, los binoculares y las tarjetas de las fotos realizadas hasta el dia de ayer.
Tras una hora de ofuscacion, y con una labor conjunta de ambos en pro de que la marea no nos arrastrase, conseguimos poco a poco ir retomando la rienda de nuestro periplo.
Afortunadamente en anteriores estados habia usado la cabeza para llegar a conclusiones, que hoy mas que nunca, me haria falta llevar a la practica y que junto a Juan nos consiguio llevar a un mejor estado animico y de anistad a toda prueba.
Me referia a lo de no sufrir por lo que aun no ha llegado para disfrutar del presente y no perder el tiempo.
Costo lo suyo, no puedo decir lo contrario, en los dias pasados en Darjeeling, haciendo la cuenta de los dias, intentando comunicar con la embajada, resolviendo la anulacion de las tarjetas, cuadrando el nuevo presupuesto para dos con los aportes de uno solo, sacar adelante los animos fue cosa de dos y una nariz roja. En fin, aventura, intriga y suspense.
Afortunadamente conservaba una fotocopia del pasaporte y del visado, nos vio a recoger un policia para llevarnos a la comisaria a poner una denuncia, (la conservo como oro en paño por necesidad y por exotismo) no tiene desperdicio, escrita en ingles por Juan y firmada por mi con el nombre de mi padre como dato ineludible sobre papel de estraza.
Esos dos papeles, que me apresure en duplicar por si las moscas, son los que me permiten viajar por la India desde ese dia.
El dia acabo de forma muy emotiva, con una charla entre amigos de hace treinta años que acabaron siendolo ya para toda la vida, con la promesa de volver en breve plazo a realizar el viaje que nos acababan de truncar, pues ir a Nepal ya no entraba en nuestras posibilidades sin el pasaporte afanado.
Buscar lo positivo dentro de lo negativo.
El dia transcurrio lento y a la vez intemporal, rehacer los planes para en futuro cercano y el resto de la estancia en este subcontinente, dejar de lado lo que ya no estaba a nuestro alcance y buscar otros destinos que pudieran suplir los caminos que se nos cerraron.
Estabamos a las puertas de los Himalayas, Sikkim ahi al lado, sacarnos fotos de carnet (las que traia estaban ..., si, justo en la bolsita) nos informamos y gracias a un encuentro fortuito, conocimos a Bill, un paisano de Darjeeling que trabajaba en Londres y que estaba de vacaciones con su familia, se vino con nosotros, dio mil pares de vueltas comentando nuestro caso con todos sus conocidos, dimos el toque dando a entender que la aparicion del pasaporte implicaria una recompensa, que lo demas no importaba.
Nos lo volvimos a encontrar esa noche cenando, la primera de una larga serie de invitaciones de juan, y de motu propio se nos acerco a onvitarnos a unas cervezas. El estaba con su familia a la que habia llevado a un restaurante caro de alli a cenar, yo particularmente me senti alagado por sus deferencias, triste turista desvalijado en su pueblo, y por su sincero interes en hacer mi estancia algo mas feliz.
?que perdi ese dia? un poco de dinero, unas pertenencias materiales, quizas lo peor fue que nos cerro la posibilidad de viajar a Nepal, pero eso se puede volver a cumplir en otro tiempo. Como decimos entre la gente que practica deportes de montaña, "procura bajar a tiempo que ya volveras, las montañas siempre estaran ahi esperandote".
Viendolo desde la distancia de unos dias y desde la cercania de un amigo, apenas he perdido nada, me acorde de Adela, Ivan e Iñaki, ellos perdieron mas que yo, perdieron la posibilidad de conocer mejor a Iñaki Ochoa, al que conocieron en el campo base del Annapurna, el que ahora vaga por las montañas que amo (con acento) y que yo vi por primera vez cuando llegamos a Darjeeling.
He perdido unos prismaticos que ya use al llegar para ver las montañas claramente, no me costaron nada y pesaban poco, pero pesaban. He ganado ligereza.
He perdido una carcasa electronica para registrar visiones, he ganado el abrir mas los ojos para poder describir a mi familia y amigos lo que observo y vivo, tambien he ganado ligereza y ya no tengo que estar vigilante del cacharro. He perdido un cuadernillo con mi foto y muchas palabras, algunas de las cuales desconozco y otras que no comparto, me daran otros papeles que me serviran para llegar de vuelta y poder partir de nuevo cuando ello sea posible, ademas ya hemos hecho promesa solida de regresar para nuevos proyectos de viaje.
Yo particularmente he ganado mas de lo que he perdido, un amigo para toda la vida, aunque creo que esta frase debe ir en plural, porque son varias personas las que el camino me ha puesto delante.
Salud.
(continuara)